Cuando alguien se comporta de manera temperamental, si es niña es una histérica. Si es niño, apasionado.
Cuando alguien se comporta de forma audaz, si es niña es que es impulsiva y actúa sin pensar. Si es niño, es un valiente.
Cuando alguien se comporta de manera introvertida, si es niña es tímida. Si es niño, es que es piensa bien las cosas.
Cuando alguien muestra curiosidad, si es niña es una preguntona y una cotilla. Si es niño, es inteligente.
Cuando alguien es prudente, si es niña es que es juiciosa. Si es niño, es un cobarde.
Cuando alguien no quiere compartir sus cosas, si es niña es una egoísta. Si es niño, es que defiende lo suyo.
Cuando alguien no se somete, si es niña es una agresiva. Si es niño, es que es fuerte.
Cuando alguien cambia de opinión, si es niña es que es una caprichosa y una niña voluble. Si es niño, es que es capaz de reconocer sus errores.
En suma, los estereotipos de género privan a las mujeres y niñas de su autonomía y a los hombres y niños les niegan el derecho a la expresión de su afectividad.
(Fuentes: ‘Feminismo para principiantes’, de Nuria Varela; y ‘El concepto de género y la teoría feminista en Agentes de igualdad de oportunidades’, de Luisa Antolín).
TOMADO DE:
http://blogs.elcorreo.com/colomba/2012/08/08/como-funcionan-los-estereotipos-de-genero/



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