viernes, enero 13, 2012

La crisis devalúa la conciliación

Paulina Retamal
AmecoPress. Necesitamos un nuevo aire, no para respirarlo, sino para vivirlo, para soñar, para ser libres, para tantas cosas, pero conciliar la vida familiar y laboral en mundo apresurado, lleno de amalgamas, de cánones y preceptos que nos dicen cómo hacer y hacia donde ir, es casi imposible.

Si bien España ha conseguido algún grado de avance en lo que respecta a conciliación, aún no se ha superado el reparto tradicional de las responsabilidades familiares, que recaen generalmente en las mujeres, condicionando su participación y permanencia en el empleo. En el actual contexto de crisis económica, estas máximas para la igualdad entre hombres y mujeres, serán relegadas una vez más al baúl de los recuerdos, puesto que ahora prima el déficit y los paquetes de recortes, que agravan aún más la desigualdad en el reparto de labores y en la conciliación de la vida personal y laboral.

El desempleo aumenta cada mes, y aunque insisten en decir que los últimos ajustes económicos no afectan ni recaen sobre los sectores más débiles de la sociedad, lo cierto es que no se está tomando en cuenta a las personas. Se habla de productividad, de rectificar lo anterior, de ahorrar, de sumar esfuerzos, entre tantas otras cosas que nos mueven, pero la realidad es que aquellos y aquellas que tienen la posibilidad de arreglar en algo las cosas, no dan ninguna salida de cara al futuro. Al contrario, vemos como cada día se nos relega y subyuga más, por unos cuantos euros.

Recortes

Las modificaciones en la ‘ley escoba’ que hace poco tiempo introdujo Esperanza Aguirre, no solo aumentan la jornada laboral de los y las funcionarias de las 35 horas semanales actuales a 37,5. También incluyen penalizar a las y los empleados públicos que estén de baja por enfermedad. Además la Comunidad de Madrid dejará de complementar la prestación por incapacidad temporal que hasta ahora permitía a las y los empleados de baja cobrar el 100 por ciento de su sueldo.

Según la Comunidad de Madrid, el objetivo de la medida es ahorrar 25 millones de euros y luchar contra el absentismo. Lo cierto es que este tipo de actuaciones promueven la desigualdad y, mete a todas y a todos al mismo saco, sin tomar en cuenta los avances legislativos, la negociación colectiva y las buenas prácticas derivadas de acuerdos entre las y los agentes sociales, que han sido dirigidas en gran parte a garantizar algunas condiciones de trabajo que facilitan la conciliación de la vida laboral y familiar.

Situación de crisis

La secretaria para la Igualdad de UGT, Almudena Fontecha, señala que la situación de crisis económica hace muy difícil la conciliación, y ante este panorama “las trabajadoras y trabajadores se piensan mucho más la posibilidad de pedir una reducción de jornada, cuando están viendo, las dificultades que están pasando en muchas empresas”.

Fontecha, destaca que en los últimos años ha habido avances muy importantes, en el reconocimiento de derechos y de la protección de las trabajadoras y trabajadores, “en el sentido que posibilitó el ejercicio de los derechos, y que al mismo tiempo, no tuvieran consecuencias negativas desde la perspectiva del empleo”.

“Las dificultades del empleo actual, que te puedan despedir, por ejemplo, o formar parte de una regulación de empleo, hace que las trabajadoras y los trabajadores sean más reacios a ejercer esos derechos, porque piensan que el ejercicio de esos derechos puede significar una acción negativa, desde el punto de vista de la permanencia en el empleo”, añade.

Igualmente, la secretaria para la Igualdad de UGT manifiesta que la conciliación no se está viendo reflejada en ninguna política actual. En este sentido, agrega que “la conciliación no se ejerce porque tengas un permiso. También se ejerce porque las personas deben tener posibilidades a través de determinados servicios públicos, donde la familia pueda ser atendida, o bien porque hay personas en situación de dependencia, entre otros ejemplos, por tanto, la disminución del gasto social tiene consecuencias muy negativas para la familia y directamente para la trabajadora”.

Fontecha, apunta a que “se está construyendo un modelo social donde de alguna forma se está propiciando, nuevamente, que las mujeres sean las que se encarguén única y exclusivamente de las responsabilidades familiares. Si hay un recorte en gasto social, qué familia va a poder asumir ese recorte, solo unas pocas, para el resto va suponer de alguna forma no solo una merma económica, sino un prejuicio muy directo para las mujeres. Aquellas familias que no puedan soportar esa reducción de gasto social, pues la mujer a su casa. Una de las mejores políticas a favor de la igualdad son las políticas del Estado de Bienestar”.

OCDE

El año pasado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), dio a conocer un informe sobre políticas familiares en el que señala que España debe mejorar la conciliación de la vida laboral y familiar.

El documento subraya especialmente la insuficiencia de centros para atender a lniños y niñas fuera del horario escolar, cuestión que afecta principalmente a las mujeres, incidiendo directamente en la dificultad para conciliar la vida familiar y la laboral. Situación que agrega más problemas para que las mujeres se integren al mercado laboral.

Asimismo, las bajas tasas de fertilidad y de ocupación de las mujeres españolas respecto a la media de los países miembros de la organización, develan que es ‘difícil’ conciliar la vida laboral y familiar.

En 2007 las mujeres en España tenían una media de 1,40 hijos, cifra que se ha mantenido durante 20 años, frente a 1,74 en el conjunto de los 34 países de la organización. En cuanto a la tasa de actividad de las mujeres españolas era del 53,5 por ciento, frente al 59,6 por ciento en la OCDE.

Sobre las políticas familiares de la organización el informe dice que existe una “fractura” entre hombres y mujeres en el tiempo que dedican a las labores domésticas: menos de dos horas al día para los primeros y unas cinco horas para las segundas, la sexta mayor diferencia de los países miembros.

“Una división más equitativa del trabajo no remunerado en el interior de los hogares en España podría contribuir a una mayor participación de padres y madres para la satisfacción de sus aspiraciones laborales”, precisa la OCDE.

El equipo de personas realizadoras del informe insisten en que “el trabajo es clave para reducir la pobreza”. Un dato que lo reseña, es que en las familias en que hay un solo sueldo, el porcentaje de niñas y niños pobres es del 23,7 por ciento, y en las que ningún integrante trabaja es del 71,7 por ciento.

Las empresas

En las III Jornada de igualdad en las empresas “Una mirada al futuro”, Yolanda Besteiro, presidenta de la de la Federación de Mujeres Progresistas (FMP), dijo que eran importantes este tipo de encuentros para evaluar sobre lo que se ha hecho o cómo se están implantando los planes de igualdad en las empresas, además de que se visibilicen, sobre todo aquellas empresas, que están haciendo los deberes y que están apostando por incluir la igualdad, para que continúen y otras empresas se unan.

Sin embrago, explicó que cuando se hizo la convocatoria para la obtención del distintivo de “Igualdad en la Empresa” se presentaron un total 600 empresas, pero que solo lo obtuvieron 39, “a mi me parece que se puso de manifiesto que hay una cierta cultura de implantación y preocupación en desarrollar los planes de igualdad”. Pero cabe preguntarse, que cuando el Estado de Bienestar se va contrayendo poco a poco, no sentará un precedente para que las empresas privadas también lo hagan y recorten ciertos beneficios.

Rosa Durango, responsable de empleo de la FMP, indica que la situación es bastante más complicada de lo que parece, “los empleos de las mujeres son los más frágiles, ocupan sectores feminizados caracterizados por la precariedad laboral a nivel de condiciones. En este momento de recortes de derechos, creemos que va ser complejo que las mujeres que además tengan una fragilidad laboral puedan acceder a esos derechos o puedan solicitar ejercer esos derechos, por mucho que estén reconocidos legalmente”.

“Entendemos que en esta situación hay que tocar estos temas, si mí puesto de trabajo peligra y veo que la situación es complicada, a lo mejor me retraigo de ejercitar ciertos derechos, porque hay miedo. Necesariamente, la conciliación se verá a afectada. La igualdad ha ocupado el último lugar en todas las agendas políticas, y entendemos que en esta situación no va ser distinto. Aunque hay datos positivos de empresas que están trabajando la conciliación y lo están haciendo muy bien, queda mucho por hacer, pero es fundamental el tema de la legislación y la obligatoriedad para las empresas. Queda por ver si la política de incentivos seguirá en esa línea de impulsar a las empresas aunque no estén obligadas”, precisa Durango.

Lograr la conciliación de la vida laboral, personal y familiar es fundamental para el equilibrio vital de las personas, por ello, debe ser una tarea de conjunto, no solo de quienes creen en la Igualdad o de quienes creen que es indispensable.

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