miércoles, marzo 16, 2011

Las mujeres: entre la triple explotación

José María Carmona
El pasado 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer, muchas son las versiones sobre el origen de esta conmemoración, pero el hecho más importante es la situación en que se encuentran las mujeres no solamente en el mundo, sino en el país.

El empobrecimiento de la clase trabajadora en los últimos años como producto de la aplicación de los planes comúnmente llamados neoliberales, que condujeron a la pérdida hasta de un 70 por ciento del poder adquisitivo de los salarios, ha tenido como consecuencia la incorporación de las mujeres al mercado laboral, en la mayoría de las veces en las peores condiciones.

Mucho se habla de los derechos de las mujeres en todos los ámbitos de la vida social y también del avance al derecho de la igualdad con relación a los hombres, pero muy pocos especialistas señalan la situación de explotación a la que son sometidas las mujeres por realizar una doble jornada, la laboral y la doméstica.

El empobrecimiento de millones de hogares no sólo en el país, sino en el mundo, ha lanzado a la mujer a la incorporación del mercado laboral, como ya se mencionó en las peores condiciones, con jornadas de trabajo de más de ocho horas, así como con salarios miserables.

La doble jornada tiene una función fundamentalmente para la economía capitalista, por una parte el trabajo doméstico no remunerado y la mayoría de las veces no reconocido, tiene la función de reproducir la fuerza de trabajo necesaria para engrosar el ejército industrial de reserva, mejor conocido como el desempleo, abierto para mantener los salarios en los niveles más bajos.



De esta manera la incorporación de la mujer al mundo laboral ha contribuido a que los capitalistas impongan los peores salarios y condiciones laborales, y muchas de las veces sin garantías, como la permanencia y seguridad en el empleo.

En México se calcula aún cuando las cifras no son recientes, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el trabajo en los hogares con jefatura femenina da una idea clara de la problemática. De acuerdo con dicho trabajo, aproximadamente el quince por ciento de los hogares en México es mantenido por una mujer. De ellos el 97.9 por ciento carece de cónyuge en el hogar. Cerca de la mitad de las jefas de familia son viudas, 47.6 por ciento, y casi la cuarta parte son separadas y divorciadas, 22.3 por ciento.

Por otra parte, un 16.3 por ciento son solteras y el restante se compone de jefas casadas o unidas. Existen más jefas viudas en zonas rurales, 59.5 por ciento, mientras que en zonas urbanas prevalecen las divorciadas y separadas, 25.2 por ciento, y las solteras 23.3 por ciento.

En cuanto a la remuneración salarial, ha crecido en 19 por ciento el número de mujeres que ganan hasta un salario mínimo; en cambio, disminuye en quince por ciento el número de hombres con esa remuneración. En suma, disminuye el número de hombres peor pagados, pero aumenta el de mujeres de ínfima retribución por su trabajo.

La Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, reunida en Copenhague, proclamó el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, a propuesta de la dirigente comunista alemana Clara Zetkin, como una jornada de lucha por los derechos de las mujeres. La propuesta fue aprobada unánimemente por la conferencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, entre ellas las tres primeras mujeres elegidas para el Parlamento finlandés. La historia más extendida sobre la conmemoración del 8 de marzo hace referencia a los hechos que sucedieron en esa fecha del año 1908, cuando murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York, en un incendio provocado por las bombas incendiarias que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían.

Aunque es importante que las mujeres hayan logrado el reconocimiento de varios derechos, como el del voto, la representatividad en cargos públicos, la igualdad de género, todavía falta mucho, como la desaparición de la violencia hacia la mujer y el castigo hacia los responsables del femenicidio que va en aumento en el país; todavía quedan muchas tareas pendientes, como los derechos laborales en condiciones de igualdad con los hombres, la socialización de los quehaceres domésticos, como la existencia de guarderías, cocinas colectivas donde se pueda comer a bajos precios, lavanderías públicas y ante todo la desaparición de la doble explotación de la mujer, mediante la liberación de la jornada laboral y doméstica.

En cuanto a los derechos reproductivos, está pendiente la despenalización del aborto y que el mismo sea libre y gratuito.

Pero todavía está pendiente de resolver la problemática de la explotación sexual de la mujer, como es el delito del lenocinio y la trata de blancas, y sobre todo el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo.

Si bien es cierto que mucho se ha avanzado en los derechos de las mujeres y que aún quedan tareas pendientes, la verdadera liberación de la mujer llegará cuando los trabajadores tomen el poder político y socialicen la economía, mientras tanto la lucha de la liberación de la mujer continuará.

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