viernes, febrero 25, 2011

Latinoamérica: el paraíso de los maltratadores...

* Desde las agresiones en los hogares, hasta el Estado, las tradiciones religiosas y las desigualdades sociales.
* Cuatro millones de abortos ilegales y 4,000 muertas al año no consiguen torcer el brazo a las poderosas iglesias católica y evangélicas.
* En Centroamérica, dos de cada tres asesinadas son víctimas de un feminicidio, es decir, mueren por ser mujeres.
Soledad Gallego-Díaz
“Del Dicho al Hecho”. El lema del informe elaborado en 2009 por la Cepal (Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina) sigue resumiendo muy bien el principal problema con el que se enfrentan, ya bien entrado el siglo XXI, las mujeres de ese continente: en los últimos diez años se han experimentado avances muy importantes en las legislaciones que reconocen sus derechos y condenan la violencia machista, pero, en la práctica, las autoridades, jueces incluidos, no aplican esas normas con suficiente rigor ni persistencia como para que las cifras explosivas de maltrato, abuso y discriminación hayan experimentado un retroceso aceptable.

La impunidad de sus agresores sigue siendo en la mayoría de los países de América del Sur, Centroamérica y Caribe la peor pesadilla de las mujeres. Esa realidad convive con otra: en América Latina ha habido hasta el momento nueve mujeres que alcanzaron la presidencia de su país, tres de ellas, en Argentina, Brasil y Costa Rica, en ejercicio; la Directora de Naciones Unidas para la Igualdad de Género es la ex presidenta chilena, Michelle Bachelet, y se ha producido un aumento espectacular en el número de parlamentarias.

Mejor aún, un 55% de las latinoamericanas de entre 20 y 24 años ha completado la educación secundaria (mientras que sólo lo ha conseguido el 49% de los hombres). Incluso en las zonas rurales, donde la extensión de la secundaria es mucho menor, el promedio de mujeres de 20 a 24 años que ha alcanzado ese grado supera notablemente al de los hombres (31% frente al 26%).



El menor porcentaje de paro, y, sobre todo, las transferencias de recursos puestas en marcha por los gobiernos de varios países, como Venezuela, Brasil, Argentina, Ecuador o Bolivia, que tienen sistemas de ayuda a la familia, han disminuido los índices de pobreza extrema y mejorado las condiciones de salud y educación de la infancia, niñas incluidas

Sin embargo, esas mejoras no impiden que América Latina siga siendo la región con mayores desigualdades, ni que sea una de las zonas más peligrosas del mundo para las mujeres, tanto por el número de feminicidios y casos graves de maltrato, como por el alto porcentaje de abusos sexuales en el entorno familiar, la mortandad materna y el gran número de abortos clandestinos, a los que obligan las omnipresentes legislaciones contrarias a la interrupción legal del embarazo. Cuatro millones de abortos ilegales y 4,000 muertas al año no consiguen torcer el brazo a las poderosas iglesias católica y evangélicas.

México y Centroamérica
El 35% de las mujeres mexicanas sufre violencia física; 39% en Colombia; 31% en Ecuador y hasta un 52% en Bolivia. En Chile, en 2002, se calculaba que sólo el 3.8% de los casos denunciados terminaba en condena. En Brasil, señalan algunos estudios, el 10% de las mujeres del área urbana y el 14% de las mujeres del área rural han sufrido violencia sexual. En Centroamérica, dos de cada tres asesinadas son víctimas de un feminicidio, es decir, mueren por ser mujeres.

En el mejor de los casos, asegura Cepal, en la hipótesis más leve, una de cada diez mujeres de Latinoamérica sufre violencia física, “que se manifiesta desde golpes hasta violencia severa con amenaza de muerte, junto a una fuerte violencia psicológica, y, muchas veces, con violencia sexual”. En sólo siete países se han aprobado leyes específicas sobre la violencia contra las mujeres (la Venezuela de Hugo Chávez, entre ellos), siguiendo la estela de la ley llamada María Pehna, aprobada en Brasil en 2006.

Nadie puede negar que en América Latina, el acceso de las mujeres a los puestos de toma de decisiones políticas ha crecido de manera muy notable en la última década. Nueve países (entre ellos Bolivia, con el gobierno de Evo Morales) han aprobado leyes a favor de la igualdad. El promedio regional de mujeres diputadas es del 20.7% (lo que supone oscilar entre el 40% de presencia femenina en el Parlamento argentino, al 9% que existe en Colombia). El aumento del promedio se debe a que 11 países han aprobado leyes que establecen cuotas en las listas electorales.

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