viernes, enero 14, 2011

La Mujer Cubana, dueña de su destino...

Por Míriam Zito /Mujeres CubaWeb
Cual ave fénix, que resurgió de sus cenizas, la mujer cubana alzó vuelo a partir del triunfo revolucionario de enero de 1959, cuando la Revolución le brindó posibilidades de reafirmarse como persona y convertir sus sueños en realidad.

Qué era la mujer antes de esa fecha, sino dependencia económica del marido, simple objeto de adorno o placer, en tanto un mínimo porcentaje laboraba bajo míseros salarios y no pocas tenían que prostituirse para poder sobrevivir.

Lejos de cifras apabullantes, brilla por sí sola la posición relevante que ocupa la mujer en la vida económico-social del país, en particular su desempeño científico-técnico, aspecto este último sobre el cual conversamos con la doctora Lílliam Álvarez Díaz, miembro pleno de la Academia de Ciencias de Cuba y hasta hace poco directora de ciencia y técnica del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).

Actualmente, informa, el 54 por ciento de la fuerza laboral en la actividad científico tecnológica -que suma 71 699 trabajadores (el 64 por ciento de los cuales son graduados de nivel superior y el 20 por ciento de nivel medio)-, son mujeres, y el 60 por ciento está vinculado directamente a la actividad de investigación e innovación.



Por si fuera poco, se cuenta, dice, con cinco mil 326 investigadores categorizados y nueve mil doctores en ciencia, estadísticas que hablan del desarrollo y superación profesional alcanzado durante 50 años de triunfo revolucionario.

Referido a la promoción de mujeres a cargos directivos, las mujeres representan el 66 por ciento de la fuerza técnica total y solamente algo más del 20 por ciento desempeñan labores de dirección, explica, y añade que a pirámide no crece proporcionalmente, no tanto en el CITMA donde, al haber contado con una mujer-Ministra hubo una promoción importante de féminas a cargos de dirección, pero no ha sido así en otros ministerios, donde ves menos en esos cargos.

Estudiosa del tema relacionado con la participación femenina en la ciencia, Lílliam subraya que en los Institutos Superiores Politécnicos la mitad de los alumnos son muchachas que estudian carreras de Ingeniería, en menor cuantía cursan Ciencias Exactas, y en Matemática y Cibernética matriculan más muchachas que en Física.

Las mujeres en el desarrollo de su carrera sufren un retardo lógico en su formación profesional debido al matrimonio, a la familia y los hijos, a lo que se suma el cuidado de los abuelos, situación que prevalece también en Latinoamérica y en el mundo. Yo misma defendí el doctorado a los 39 años, pero las muchachas que venían detrás debían alcanzarlo a los 28 ó 30, edad promedio en el que se llega al doctorado en el mundo actual.

Con un acertado enfoque de género, la Revolución abrió iguales oportunidades a hombres y mujeres sobre las bases de lograr la justicia social. La mujer cubana ha sabido aprovechar muy bien esas posibilidades que le dio el proceso revolucionario, con leyes favorecedoras como la creación de círculos infantiles, el régimen de seminternado y el Código de Familia, entre otros muchos donde es digno reconocer el papel crucial desempeñado por la Federación de Mujeres Cubanas (FMC).

Un tema que nos preocupa es que las mujeres científicas, las intelectuales y las profesionales en general, debemos servirles de patrón de referencia o “modelos de rol”, de conducta, de realización personal a las nuevas generaciones. Ellas deben aspirar a ser como nosotras, y eso a veces no se corresponde, dice. Cuando digo mujer científica, digo mujer intelectual en general, digo periodista o escritora, maestra, bióloga, física o química, y debemos ser ejemplos a seguir por las muchachas que serán nuestro relevo, reafirma.

Ante el liderazgo científico

Desde los años 80 del siglo pasado, Cuba muestra un liderazgo científico indiscutible, evidenciado en la masa crítica de científicos y centros de investigación y universidades. “Para los próximos años se le ha dado también prioridad a las llamadas ciencias básicas, por su importancia estratégica y cultural. El mismo Polo Científico del Oeste es un magnífico ejemplo de cómo una ciencia básica sembrada se convierte en una verdadera locomotora de desarrollo y de productos exportables veinte años después”.

Amante de la físico-matemática, Liliam confiesa que esas disciplinas le han aportado primero mucha satisfacción, porque “cuando un matemático resuelve un problema o demuestra un teorema, siente la misma compensación espiritual que cuando un artista plástico termina su obra, o cuando un músico concluye una composición”.

Además, confiesa: “me dio un método de trabajo, un rigor y una disciplina, que no se dan en otras profesiones, porque son disciplinas que desarrollan el pensamiento abstracto y la lógica. Para hacer una determinada tarea tengo que mantener una secuencia lógica de actuación, tanto en la vida personal como profesional”.

Sorprendida ante su designación como directora de Ciencias del CITMA en octubre del 2001, cargo que asumió hasta mayo de 2010, Lílliam Álvarez no rehuye la responsabilidad que depositan sobre sus hombros y la asume ante la necesidad de brindarle una mayor atención a las ciencias exactas y sociales. Actualmente, ella y parte de su equipo han pasado a realizar funciones en la Academia de Ciencias de Cuba.

Ahora, debo ampliar mi horizonte en otras disciplinas, me corresponde soñar la ciencia que va a haber en Cuba a largo plazo, contribuir desde la Academia al fomento y promoción de la ciencia, con énfasis en las nuevas generaciones. No es la ciencia de mañana, sino la que hay que sembrar para tener profesionales competentes dentro de quince o veinte años, una responsabilidad que exige estudio y superación constantes.

Rodeada de un potencial de científicos jóvenes, a sus alumnos, en particular a las muchachas, les recomienda ser constantes, superarse y estudiar lo último en su especialidad, “los jóvenes en Cuba no tienen techo para superarse, pueden hacer maestrías, doctorados y posdoctorados. La carrera del científico –enfatiza- no es una carrera que retribuye económicamente, ni una meta de ambiciones. No conozco ningún científico millonario, a no ser Bill Gates que se ha enriquecido con el monopolio de Microsoft. Las ambiciones aquí son más bien espirituales, de lo que se trata es de alcanzar estándares cada vez mejores en la profesión”.

Por otro lado, el desarrollo y modernización del país pasa también por la informatización de la sociedad, de ahí que una buena parte de la actividad económica se ha ido automatizando progresivamente, desde las operaciones bancarias, las comunicaciones, el establecimiento de redes científicas y de información como Infomed, Rimed, Reduniv o la Red de la Ciencia, sitios de medio ambiente, de información política, digitalización de importantes publicaciones, foros de discusión, la red de datos existentes en las bibliotecas de ciencia y técnica, así como los resultados del Fórum Nacional de Ciencia y Técnica, entre muchas otras capacidades creadas en escuelas y en la red de los Joven Club.

Cuba ocupa un papel relevante en varios indicadores al registrar 1,1 investigadores y 1,8 doctores por cada mil ciudadanos económicamente activos, muy por encima de la media de América Latina, según una red de indicadores iberoamericanos de ciencia y tecnología, donde participan España y Portugal, y más de 21 países de América Latina. Pero, además, supera a todos las demás naciones de la región en cuanto al número de centros científicos y universidades por millón de habitantes.

Según estudios del Banco Mundial, referidos el índice de capacidades en ciencia y tecnología, los países se clasifican en cuatro grandes grupos: los que están desarrollados, los que son eficientes en la creación de capacidades en ciencia y tecnología, aquellos en vías de desarrollo y los atrasados en ese índice. “Cuba cae en el segundo grupo y dentro de ese bloque, ocupa el primer escaño en Latinoamérica, resultado en que mucho ha tenido que ver la participación de la mujer cubana, dueña hoy de su destino”, afirma.

Fuente: Cubasí

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