lunes, diciembre 20, 2010

Sonia Montaño: "Se ha dado rienda suelta a una retórica más conservadora"

Por María José Errázuriz /Cepal Mujer (CD)
La directora de género de la Cepal ve avances y estancamientos en la agenda chilena. Cree que el nuevo gobierno ha reinstalado el paradigma entre familia y derechos individuales de la mujer.

La agenda de género ha tomado fuerza con la creación de la secretaría adjunta para las mujeres en Naciones Unidas, cargo que asumió Michelle Bachelet. Sonia Montaño, socióloga boliviana, avecindada en Chile desde hace 10 años, cree -desde su cargo de directora de la división de género de la Cepal- que la nueva institución es necesaria para pasar de la retórica a las acciones, pendientes muchas desde la Cumbre de Beijing.

A su juicio, Chile ha registrado avances, aunque quedan pendientes materias como la agenda de derechos reproductivos y la autonomía económica de las mujeres. También apuesta por una reforma del sistema procesal para hacer realidad el acceso a la justicia en casos de violencia contra las féminas.

-¿La agenda de género está definitivamente instalada en los países de América Latina? ¿Con qué fuerza?

"Hay que entenderlo como un proceso, pero la respuesta es sí. Si uno compara a AL y el Caribe -uno se compara con el pasado o con el del lado-, en ambas, desde que pasó la Conferencia de Beijing, hemos tenido un progreso significativo. Desde el punto de vista de la comparación con otras regiones del mundo, AL, particularmente, no es por nada que en menos de dos años tenga 6 mujeres Presidentas, aunque cuantitativamente sigue siendo una minoría. Esto está explicando que se han roto barreras y está diciendo que hay políticas de género en áreas que antes eran impensadas como las reformas previsionales, donde se está abandonando la idea que la mujer era dependiente del esposo y que por lo tanto, su protección era resultado de la vida laboral de éste. "Esto ha sido fruto de una larga agenda política. También otro punto que dice que la agenda está instalada y que rompe paradigmas es la agenda de la violencia contra la mujer. Hace 15 años, todavía la mentalidad era 'si me pegas es porque me quieres' y hoy no hay ningún país que no esté persiguiendo el femicidio, lo que no quiere decir que no estemos frente a un tema de enorme impunidad".


-¿Este proceso vivido es lo que explica la creación de la Secretaría adjunta de la mujer en la ONU?
"Ningún proceso es lineal y definitivo, las cosas tienen vuelta atrás. Hay muchas experiencias en el mundo que lo muestran, porque la igualdad es una construcción. La secretaría adjunta se crea porque nos dimos cuenta como NU que lo que se estaba haciendo era insuficiente, que había mucha debilidad y que los compromisos asumidos por los gobiernos no eran lo suficientemente sólidos y consistentes como para lograr las metas que nos planteamos hace 15 años. Era necesario darle una presencia política más fuerte y también más recursos; por eso se le crea, porque tiene la tarea de traducir todo en acciones concretas en los países".

-¿Cómo ves el avance de la agenda de género en Chile?


"Creo que Chile es un ejemplo interesante, porque si uno mira el tiempo post dictadura, entre lo que hizo la Concertación y lo que está haciendo el actual gobierno, hay matices, pero no grandes diferencias. Veo con satisfacción que más allá de algunos temas críticos no hay diferencias sustantivas entre lo que se ha hecho y lo que se está planteando hacer. Hay diferencias retóricas, creo que se le está dando más énfasis a la familia como unidad y se está apartando la mirada de los derechos individuales de la mujer, pero esto no caracteriza a todas las entidades del Estado. De hecho la campaña de la violencia que tiene el Sernam muestra una perspectiva distinta a la que podrían tener grupos sociales más a favor de la familia.

"Este es un debate que ha estado presente en Chile durante los años de la Concertación y lo vemos ahora; es decir, la familia versus la mujer como paradigma de las políticas de igualdad. En general, creo que Chile tiene una población femenina muy educada por lo tanto, es un capital social muy importante y se sigue manteniendo la discriminación salarial y no se ha logrado tener una población femenina económicamente activa semejante a otros países que llegan al 50%. Chile tiene esa desventaja y esta agenda está todavía vigente y al igual que la de cuidado infantil. Falta la de la derechos reproductivos, que siempre se confunde con el aborto, convirtiéndola en un tabú; éste es un desafío".

-¿Registras retrocesos?

"No hablaría de retrocesos porque es muy temprano. Más veo una línea de continuidad, aunque se ha dado rienda suelta a una retórica más conservadora, pero todavía no hablaría de retrocesos".

-¿Qué cosas tenemos pendientes?


"La autonomía económica de las mujeres. Si Chile no logra una política de acceso a las mujeres a los ingresos propios todo lo demás que se haga es accesorio. Trabajo digno en la casa y fuera de ella, los hombres a la cocina y la mujer a la gestión de las empresas, por hacer una caricatura."La agenda de derechos reproductivos también lo está; o sea, la libertad para elegir el tipo de planificación, de método y de vida sexual activa forma parte de las democracias liberales más avanzadas".

-¿La ley de cuotas la debiéramos impulsar?

"Todos los consensos internacionales que se han firmado desde hace 10 años en AL impulsan la ley de cuota por una razón pragmática. Si hubiera evidencia de que las cuotas no sirven no se impulsarían, pero no hay evidencia de lo contrario. Todos los países que han dado saltos en la representación de la mujer lo han hecho gracias a las leyes de cuotas. Los países donde no hay representación importante como Chile y Guatemala tiene que ver con la falta de esta ley y el sistema electoral; el sistema binominal no favorece a las mujeres".

-¿Tiene este tema sustento en la sociedad?


"Hay una aceptación social mayor que la aceptación de las elites. El obstáculo principal a las leyes de cuotas ha estado en el sistema de partidos, en la dirigencia de ellos porque obviamente, los hombres que están en el poder saben perfectamente que con una ley de cuotas ellos van a perder. Son las elites las que se oponen mientras que las sociedad está dispuesta a escoger a los mejores. Acuérdate que se decía que Chile no estaba preparado para tener una Presidenta mujer. Ya no hay esa vieja barrera de decir que las mujeres no son capaces, no son buenas".

-Dictamos una ley de igualdad salarial, pero se crítica que no puede hacerse efectiva. ¿Lo ven así?

"Siempre las normas de igualdad salarial son normas que deben entenderse como un horizonte a conseguir. En este tema hay una contradicción básica entre la economía de libre mercado y la ley de igualdad salarial.

En la medida que el Estado no puede regular la política salarial de las empresas, la ley está condenada a ser una ley para el sector público o las instituciones que dependan de él, a menos que se opte -como se ha hecho en EE.UU.- por judicializar el tema y generar jurisprudencia en la causa de la discriminación con algún caso célebre. Mientras tanto, pesa más el libre mercado que la norma en sí misma.

"Esta ley es, efectivamente, una encrucijada, para esto hay que tener al lado a las empresas y salvo las grandes multinacionales no hay otras abiertas a tener políticas favorables a las mujeres".

-En materia de violencia contra la mujer se acaba de dictar la ley de femicidio, ¿qué falta?

"El gran tema en esto es la impunidad. Vale decir, todos sabemos que esto es algo grave, persistente, que pasa en todas las clases sociales, que no reconoce fronteras económicas, pero lo que falta es un mejor acceso a la justicia.

Las mujeres no acceden expeditamente, cuando lo hacen se revictiminizan, tienen miedo, entonces los niveles de impunidad son demasiado altos. "Esto no pasa sólo en Chile, pero debemos revisar el sistema judicial, porque está colapsado y porque todavía muchos jueces, demasiados, tienen prejuicios y obligan a menudo a las mujeres a 'perdonar' al hombre para salvar a la familia. Mientras las mujeres sacrifiquen su integridad física, para salvar una institución, vamos a tener muchos problemas a futuro y se va a educar generaciones de violentos".

-¿Qué se debería hacer?


"Primero, dejar de pensar este tema desde la perspectiva de la penalización. No es sólo un tema de penas; hay que castigar a los agresores oportuna y eficazmente, pero no somos partidarios de un incremento de las penas ni la aplicación de la pena de muerte."Aquí el gran desafío es la prevención; vale decir, la confianza en el policía, en las entidades públicas, en la alerta temprana. Hay que empezar en las escuelas, trabajar más con los hombres como agresores potenciales y hay que luchar contra la discriminación".

-¿Crees en los programas de rehabilitación de hombres?


"No mucho porque la experiencia muestra que son muy escasos los resultados. Uno debe tener fe de la que las personas pueden cambiar, pero es más eficiente cambiar las condiciones sociales que favorecen en maltrato. Debe haber una baja tolerancia social a esta violencia de manera que se impida que cuando ves que están golpeando a la vecina, cierres la venta y la puerta. No hay evidencia en el mundo de que estos programas hayan funcionado".


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