lunes, noviembre 15, 2010

El Foro Feminista Africano 2010...

Por Kathambi Kinoti / Tomado de: La Ciudad de las Diosas
El tema del Foro Feminista Africano (AFF) de 2010 fue “conexiones”, pero bien podría haber sido “color” porque el color fue su subtema tácito. El encuentro se llevó a cabo en la ciudad atlántica de Dakar, el punto más occidental de África. Allí se reunieron casi 200 mujeres del segundo continente más grande del planeta para recargar sus baterías feministas y discutir el estado de su trabajo y sus movimientos en el contexto de las realidades locales, regionales y globales.

Los colores del AFF estuvieron en plena exhibición: cada una de las participantes recibió una bufanda púrpura y un bolso violeta y lavanda tenue. La diversidad de estilos y colores de la ropa usada por mujeres de todas las naciones africanas también le dio sabor a la conferencia.

La gama visual fue sólo un aspecto del colorido del AFF. Hubo una combinación de formatos de sesiones: participaciones abiertas que mostraron lo mejor de la poesía, canto y danza feministas de África; al cierre del evento, una cena de gala que incorporó la comida y la cultura senegalesas a la experiencia del AFF 2010; el Gran Debate y el Gran Juicio: herramientas del AFF para examinar el trabajo de las feministas africanas. La diversidad también fue evidente en la mezcla de participantes.



Creatividad y conocimientos

La creatividad y la producción de conocimientos feministas fueron resaltadas en el Foro. El primer AFF dio vida a la Carta de Principios Feministas para las Feministas Africanas, un conjunto de principios y valores que definen exactamente quién es una feminista africana. El proceso de solicitud para participar en el AFF requiere que todas las solicitantes suscriban la Carta.

En el AFF 2010, Sarah Mukasa, del Fondo de Desarrollo de las Mujeres Africanas (AWDF), reveló un nuevo instrumento que aplica la Carta a las organizaciones, estableciendo el vínculo entre la convicción y la formulación de políticas. ¿Qué es exactamente una organización feminista? La Herramienta para Desarrollo Organizacional ayuda a clarificar esto y ofrece sugerencias a las organizaciones para ayudarlas a dar vida a la Carta en sus políticas y prácticas.
Durante todo el Foro hubo un recurrente llamado a la acción para que las feministas africanas continúen produciendo y difundiendo sus propios conocimientos. La escritura y fotografía para talleres de gestoría y defensa dieron a las participantes herramientas prácticas que les permitan relatar sus historias. Tal como escribió Jessica Horn en su artículo “Relatos de las leonas: el tercer Foro Feminista Africano”, un antiguo proverbio dice que hasta que los leones tengan sus propios historiadores, los relatos sobre la caza siempre glorificarán al cazador. En un continente con fuertes tradiciones orales, con frecuencia los “cuentos del cazador” escritos se imponen en un mundo donde domina la palabra escrita.

Además de la Carta Feminista Africana y la Herramienta para Desarrollo Organizacional, el AWDF contribuye a la producción de conocimientos con la publicación de Voz, poder y alma, una colección, en fotografías y palabras, de retratos de una diversidad de feministas africanas [en inglés]. Durante el Foro, Yaba Badoe contó las historias de Las brujas de Gambaga presentando una inquietante pero fascinante película en la cual se exponen las tribulaciones de mujeres en el norte de Ghana a quienes se les obliga a confesar que son brujas, para luego expulsarlas de sus hogares y aldeas.

En Voz, poder y alma, Abena Busia, académica y poeta, dice: “Nuestra esperanza es posibilitar nuevas lecturas de la historia de África arrojando luz sobre las cosas que las mujeres hacen y dicen”.

Subversión y solidaridad

Lo que las feministas africanas hacen y dicen para cuestionar el statu quo y apoyarse mutuamente es un elemento clave de su identidad feminista. En el Foro se compartieron relatos individuales y colectivos sobre la subversión femenina: las mujeres de Casamance, Senegal, que exigieron – y obtuvieron – un espacio en las negociaciones de paz; las madres de prisioneros políticos kenianos que acamparon durante meses en la Esquina de la Libertad en Nairobi hasta que sus hijos fueron liberados; las organizadoras de Los monólogos de la vagina en Uganda, quienes señalaron que la controversia generada a raíz de que gobierno prohibió la presentación de la obra significó que el mensaje de ésta llegara a un público más amplio.

El propio AFF 2010 ofreció oportunidades para subversión y solidaridad. Una delegación de feministas fue a la embajada de la vecina Gambia a fin de presentar una petición protestando contra la detención de dos prominentes defensoras de los derechos de las mujeres, la Dra. Isatou Touray y Amie Boujang Sissoho. Aunque inicialmente se les negó el ingreso en las puertas de la embajada, la acción subversiva les permitió entrar y entregar la petición. Durante la plenaria final del Foro se circuló un cesto y las feministas recaudaron fondos para el Museo de las Mujeres en la Isla de Gorée.

La moción para el Gran Debate del AFF 2010 fue “Las mujeres son las peores enemigas de las mujeres”, una frase a menudo repetida que se usa para minimizar la acción de las mujeres. Aunque técnicamente las opositoras de la moción perdieron el debate, la subversión y solidaridad que generaciones de mujeres han demostrado son una prueba de que ellas no son las peores enemigas de las mujeres.

Dinero y poder

En el Foro se analizaron las relaciones individuales y colectivas con el dinero y el poder. Las participantes examinaron el concepto de “atraer” dinero a sus vidas sin explotación y sin ignorar la necesidad de afrontar las raíces de la pobreza y la desigualdad en el continente, que no pueden verse separadas de la agenda neoliberal global más amplia. Se les recordó la necesidad de que las feministas africanas financien su propia revolución, y ellas dieron fe de su creencia en eso llenando el cesto para el Museo de las Mujeres.

Desde hace mucho tiempo, las feministas se han involucrado con los Estados africanos tanto desde dentro como desde fuera. Margaret Dongo, ex combatiente en la lucha por la liberación de Zimbabue y luego Parlamentaria, habló sobre la expectativa de que las mujeres regresaran a “sus roles tradicionales” después de que la libertad se consiguió y ellas habían depuesto sus armas. Las ex combatientes por la liberación nunca imaginaron que tendrían que luchar por un espacio en tiempos de paz después de haber combatido junto a los hombres durante la guerra.

El poder informal también estuvo muy presente en las mentes de las participantes en el Foro. Bisi Adeleye-Fayemi, la Directora Ejecutiva saliente del AWDF, anunció que estaba dejando este cargo para asumir el rol de Primera Dama del estado de Ekiti en Nigeria. Después de una prolongada batalla en los tribunales, la Corte Suprema finalmente había declarado a su esposo Gobernador del estado. Ella habló sobre la necesidad de que las feministas identifiquen y ocupen posiciones de poder tanto formales como informales.

Cuando la pobreza, las desigualdades y la desesperación convergen, los fundamentalismos religiosos tienden a aparecer. Jessica Horn presentó los hallazgos de su investigación que le fue encargada por AWID, la cual mostró que el poder de los fundamentalismos religiosos se hace sentir en cada rincón de África. En el continente se está observando un surgimiento del anti-laicismo y la homofobia. En muchas iglesias cristianas es popular una teología de la prosperidad que aleja la atención de los factores estructurales que perpetúan la pobreza, y se está instando a las mujeres a volver a la domesticidad. Los fundamentalismos islámicos también son altamente visibles en países tales como Argelia, Nigeria y Somalia. Sylvia Tamale, profesora de Derecho de la Universidad de Makerere en Uganda, dijo que los fundamentalismos religiosos están colándose en las leyes y luego convirtiéndose en fundamentalismos políticos. A su criterio, la solución radica en que las feministas se involucren más en las religiones, respetándolas como instituciones en las cuales la gente afianza sus creencias y valores, pero reconstruyéndolas de tal modo que sean pertinentes y liberadoras para las mujeres.

De lo nacional y lo regional

A las integrantes del AFF se les alienta a organizar foros feministas nacionales y el AWDF juega un rol instrumental en apoyar estos encuentros. Nigeria, Senegal y Uganda fueron los únicos países que habían realizado sus foros desde el segundo AFF en Kampala, Uganda, y presentaron informes impresionantes. Una de las lecciones de esos tres foros es la necesidad de promover consciente y continuamente la inclusión y la diversidad. El Foro Feminista de Uganda (UFF) ha desarrollado directrices para asegurarse de contar con una buena combinación de participantes. La declaración de misión del Foro Feminista de Nigeria (NFF) reconoce que es necesario seguir engrosando sus filas. En un continente conocido – particularmente en el pasado – por golpes de Estado militares, Solome Nakaweesi Kimbugwe, de Akina Mama wa Afrika (AMwA), divirtió al público cuando al entregar la Secretaría del UFF al Foro de Mujeres en Democracia (FOWODE) dijo que lo hacía “pacíficamente y a plena luz del día”.

Aunque hubo bastantes feministas jóvenes en el AFF 2010, algunas participantes sintieron que no estuvieron adecuadamente representadas en los paneles. Manifestaron su deseo de ver más jóvenes feministas que participen hablando no sólo de lo que se considera asuntos de mujeres jóvenes sino también en torno a otros temas.

Un brillante futuro

Los feminismos africanos no son una novedad: las feministas han opuesto resistencia al patriarcado durante siglos, aun cuando no se hayan nombrado a sí mismas como feministas. Lo que sí es relativamente nuevo es el esfuerzo por crear en forma consciente un espacio para todas las mujeres del continente que se autodenominan feministas a fin de aprender y desaprender maneras de hacer las cosas para tener un mayor impacto a nivel local, regional y global. Los conocimientos y herramientas que el AFF ha producido también son útiles para otros movimientos feministas regionales y globales en todo el mundo. El siguiente paso es encontrar formas de compartir las lecciones aprendidas con otros movimientos.

A las mujeres que solicitan participar en el AFF se les requiere firmar una Promesa Feminista que establece el clima para un espacio verdaderamente feminista. Las participantes se comprometen, entre otras cosas, a no utilizar ni mostrar ninguna palabra o conducta excluyente, homofóbica o discriminatoria. Asimismo, confirman que leyeron y suscribieron la Carta Feminista Africana. Sin embargo, la mayoría de organizadoras y presentadoras de sesiones tendría que haber hecho más para infundir una perspectiva más explícitamente feminista, distinguiéndola de una perspectiva de gestoría y defensa de los derechos de las mujeres. Por supuesto, ambas están relacionadas, pero en un espacio creado como feminista, el feminismo debería haber tenido una presencia más fuerte en sustancia.

Aun así, con la sólida y consciente base feminista establecida por el AFF, el futuro del feminismo en África es, evidentemente, muy brillante.



La autora agradece a su colega Massan D’Almeida por su contribución para este artículo.
Fuente: Notas de los Viernes de AWID, 12 de noviembre de 2010. Traducción del inglés: Laura E. Asturias. Título original: ‘Connection and Colour: The African Feminist Forum 2010

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