
El maltrato femenino es la violación de DDHH más frecuente en el mundo
En el mundo, las mujeres entre 15 y 44 años tienen más posibilidades de sufrir mutilaciones o de morir por causa de un acto de violencia masculina contra ellas que por enfermedades como cáncer y malaria, accidentes de tránsito o por guerras.
El maltrato a la mujer es la violación a los derechos humanos más frecuente en el mundo y, quizás, una de las menos atacadas porque, en algunas sociedades, se justifican tales actitudes. Sin embargo, tanto gobiernos como organismos internacionales condenan la violencia contra las mujeres y han promulgado leyes y procedimientos para reducirla.
Este año, hasta el 10 de diciembre y desde el 25 de noviembre, la Organización de Naciones Unidas decretó, en todo el mundo, la campaña "16 días de activismo contra la violencia hacia las mujeres". Es una jornada que se repite anualmente, pero esta vez está acompañada de una estrategia concreta presentada y aceptada por los presidentes de 16 países que asistieron a la XVIII Cumbre Iberoamericana en El Salvador. Aunque Hugo Chávez no asistió a este encuentro también firmó su adherencia a esta campaña.
La estrategia diseñada por la ONU y que Inés Alberdi, directora ejecutiva de Unifem, ente de las Naciones Unidas a favor de la mujer, instó a los gobiernos a cumplir se apoya en cinco pilares de atención inmediata y posterior a la mujer necesitada.
Lo primero que debe hacer cada gobierno para reducir los niveles de violencia femenina es garantizar una respuesta pronta y gratuita de la policía, de los servicios de salud y legales, sin costo alguno, para mujeres y niñas en situación de violencia, especialmente aquellas de bajos recursos.
Es necesario disponer también, y en esto consiste otro de los pilares de la estrategia de Unifem, de líneas telefónicas nacionales de atención, disponibles las 24 horas del día, para reportar abusos y buscar protección, que puedan ser capaces de atender la solicitud de la mujer amenazada y buscarle ayuda inmediata con los organismos de seguridad.
Además, se exhorta a los gobiernos a crear y mantener albergues para las mujeres sobrevivientes a la violencia masculina o que huyen de situaciones que ponen en peligro sus vidas y quienes no pueden regresar a sus casas porque su integridad y la de sus hijos se encuentran en peligro si lo hacen; a ofrecer servicios básicos en caso de emergencias y cuidado inmediato para las mujeres y niñas que fueron víctimas de abuso y violencia sexual: y a mantener un sistema judicial de rendición de cuentas que busque acabar con la impunidad; y a ejercer planes de acción nacionales para poner fin a la discriminación y promover la igualdad de géneros.
Los países que se adhirieron, con la firma de esta campaña fueron, además de Venezuela, Argentina, Andorra, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Perú y Portugal.
A Alberdi, tal muestra de apoyo confirma que los gobiernos están determinados a tomar acciones decisivas. "Sabemos que la violencia contra las mujeres tiene solución. Para acabarla se necesitan leyes que terminen con la impunidad, recursos para proveer protección y servicios de atención a las víctimas".
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