Por: Mariela Castro Espín - Sexóloga y directora del Centro Nacional de Educación Sexual en Cuba (CENESEX), conocida en el ámbito académico por sus trabajos de avanzada en la esfera de la sexualidad y la dirección del CENESEX. Hija de los líderes históricos Cubanos, Raúl Castro y Vilma Espín.
"De nada le sirve ser amigo,
de nada le sirve ser hermano:
el sexo es el juez universal del ser humano"
Silvio Rodríguez. "Acerca de los padres"(canción), 1969.
Aunque mis conocimientos sobre la Física son apenas rudimentarios, sentí especial simpatía por Stephen W. Hawking1 cuando se preguntaba si el universo es infinito. Así lo recordé cuando recurrí a las preguntas que generaron este artículo.
Retomar interrogantes, aparentemente obvias, en muchas ocasiones conduce al planteamiento de nuevas dudas, reflexiones y a la búsqueda de otros argumentos para explicar las mismas realidades que han sido objeto de estudio de las ciencias en anteriores momentos de su desarrollo, y que desde sus propios lenguajes fueron etiquetadas, absolutizadas, y vendidas como verdades.
Algunas de las preguntas que dieron origen y desarrollo a los estudios sobre la sexualidad y en particular a la Sexología, continúan replanteándose desde posiciones teóricas diferentes, a veces excluyentes. Mientras, ganan espacio otras inquietudes que antes fueron rechazadas del ámbito científico o que nunca fueron esbozadas por las limitaciones de sus marcos de referencias y el poder regulador de las tradiciones.
¿Qué es el sexo? ¿Dónde y cómo se origina? ¿Qué entendemos por sexualidad? ¿Cómo interpretamos la diversidad sexual? ¿Cómo integrar los aportes multidisciplinarios que nos aproximan a la comprensión de la sexualidad? ¿Por qué la educación sexual? ¿Cuáles son los valores conceptuales y éticos presentes en la educación sexual?
Este artículo es resultado de un primer acercamiento conceptual a las relaciones entre sexos, sexualidades y diversidad sexual, para una investigación más profunda de esta realidad en nuestro país, tal vez, desde una perspectiva de análisis del presente histórico.
Resulta interesante reparar en las asociaciones que generalmente provoca la palabra sexualidad cuando invitamos a su reflexión en diferentes espacios grupales. Es común escuchar la expresión "hacer el sexo" o tal vez una más espiritual "hacer el amor" para referirse a las relaciones sexuales y especialmente al coito. El mayor número de palabras reduce la sexualidad a la genitalidad.
En contadas ocasiones se adicionan otras palabras como: pareja, familia, fidelidad-infidelidad, reproducción, maternidad-paternidad, matrimonio, expresando otras tendencias que reducen la sexualidad al matrimonio y la procreación.
En el imaginario cultural de los diferentes grupos con los cuales hemos tenido la oportunidad de trabajar, emergen contradicciones que dificultan la comprensión de la sexualidad en toda su dimensión y dinámica, al reflejar los atravesamientos culturales de la visión construida a lo largo de la historia acerca de esta realidad. La significación atribuida a esta palabra no es un acontecimiento sencillo. Convoca imágenes, símbolos, representaciones que acompañan al ser sexuado en su cotidianidad.
Lo que significan sexo y sexualidad para cada cultura, en sus contextos históricos concretos, está contenido en los preceptos morales, leyes, prácticas educativas, teorías de la conducta humana, tratados médicos, ritos sociales, el lenguaje popular y las expresiones artísticas que la caracterizan.
Sexos, sexualidades y diversidad sexual
Los significados que actualmente se le atribuyen a la palabra "sexo", revelan el modo en que nuestra cultura ha complejizado este fenómeno.
La más antigua significación del término (siglo XVI) se refiere a la división entre dos universos: el masculino y el femenino. Posteriormente, (a principios del siglo XIX) el significado más usual identifica la relación física entre los sexos. Hoy se utiliza para designar tanto "un acto como a una categoría de persona, una práctica y un género".2
Según el sociólogo británico Jeffrey Weeks3, "La cultura moderna ha supuesto que existe una conexión íntima entre el hecho de ser biológicamente macho o hembra (es decir, tener los órganos sexuales y la capacidad reproductiva correspondiente) y la forma correcta de comportamiento erótico (por lo general el coito genital entre hombres y mujeres)".
Esta visión del sexo supone que las diferencias naturales, centradas en los genitales, son determinantes sobre los significados del ser hombre y el ser mujer, estableciendo una dicotomía de intereses y antagonismos irreconciliables que le otorgan al sexo masculino un lugar de privilegios en detrimento de la autonomía sexual femenina.
Desde esta posición no sólo se justifica el "incontrolable" deseo sexual masculino y por tanto del acto de violación, sino también las diferentes formas de discriminación a la mujer, etiquetada como "sexo débil" y el rechazo a las minorías sexuales, identificadas como "lo perverso" que debe ser controlado, pues "lo natural", "lo normal" es el coito genital heterosexual.
La justificación ideológica a estos supuestos no se halla solamente en las tradiciones cristianas, que han dominado a la cultura occidental, ni de manera exclusiva en otras culturas religiosas "La sexualidad como fenómeno contemporáneo es el producto de la interacción de una multitud de tradiciones y de prácticas sociales, religiosas, morales, económicas, familiares, médicas y jurídicas".4
La divulgación de los escritos de los llamados actualmente "esencialistas" del sexo (Krafft-Ebing, Havelock Ellis, August Forel, Magnus Hirschfeld, Sigmund Freud, Alfred Kinsey, entre otros) avalaron este enfoque desde la autoridad de las ciencias. Estos investigadores, con una perspectiva reduccionista, trataron de explicar la compleja realidad sexual desde una supuesta verdad interna o esencia, ya sean los genes, los instintos, los cromosomas y las hormonas o el inconsciente.
En el intento por desentrañar las verdades del sexo, establecieron categorías y conceptos que organizan el comportamiento sexual, al definir qué es "correcto" o "incorrecto", "saludable" o "dañino", "normal" o "anormal" , llenando un vacío conceptual que situó a la sexología en el status de una disciplina imprescindible, con notables influencias sobre otras ciencias y sobre la política, ya que pretendían entender y explicar las diversas manifestaciones de las realidades sociales para las cuales aún no se encontraban respuestas convincentes.
La producción de nuevos conceptos por la sexología se aprecia con claridad en el análisis histórico de la homosexualidad. Al hacer una interesante síntesis sobre algunos de estos estudios, Jeffrey Weeks destaca la opinión de diferentes investigadores sobre si existía o no antes del siglo XIX una identidad lesbiana u homosexual definidas. Según su criterio y apoyándose en Michel Foucault y Lilian Faderman, todo parece indicar que la existencia de "lo homosexual" y "lo lésbico", fue posible gracias a la categorización de los sexólogos, citando algunas de estas producciones de significados como las que siguen: Los homosexuales constituyen un "tercer sexo", pues tienen el alma de una mujer en un cuerpo de hombre, o son portadores de anomalías congénitas por lo cual se consideran "invertidos" o son el "sexo intermedio".
A finales del siglo XIX aparece el término homosexual para distinguirlo del heterosexual. Acentuando sus distancias con respecto a la "normalidad", los sexólogos comenzaron a definirla, estudiar su etiología (como supuesta enfermedad) y clasificarla en sus más variadas expresiones: pervertido o invertido (Ellis), pervertido absoluto (Freud), joven desmoralizado, el fisioculturista, el misógino, la reina de la guerra, reina del barco (Richard Harvey) el compulsivo, el nervioso, el neurótico, psicótico, psicopático, alcohólico (Clifford Allen). Alfred Kinsey propuso una puntuación entre los dos extremos (heterosexual - homosexual).
Frente a las rígidas tendencias tipificadoras que no representaban la realidad y que lejos de enriquecer el saber científico, fortalecían las posiciones discriminatorias, algunos sexólogos, trataron de aportar otros términos que intentaban alejar el de homosexual de los significados de perversión y monstruosidad. Así surge el de "desviado sexual", propuesto por Ellis. "Las prácticas sexuales se habían convertido en el rasero con el cual se definía a una persona"5. La sexología en asociación con la ley, la medicina y la psiquiatría construyó definiciones que todavía están presentes en el imaginario social.
La historia de la sexualidad es mucho más compleja de lo que la Sexología describe, pero no puede negarse que esta disciplina ha sido más útil que criticable, pues abrió "el camino a modos más perceptivos de abordar la diversidad sexual"6
Independientemente de sus contradicciones, ambigüedades y limitaciones,"...la Sexología ha ayudado a codificar una 'tradición sexual', un conjunto más o menos coherente de suposiciones, creencias, prejuicios, reglas, métodos de investigación y formas de reglamentación moral que todavía configuran la manera como vivimos la sexualidad".7
En definitiva, la Sexología ha elaborado un conjunto de definiciones restrictivas, de control sobre las prácticas sexuales, pero a su vez, estas definiciones constituyeron significados susceptibles de ser utilizados, cuestionados, rechazados y desde aquí transformados.
Sexualidad y género.
Uno de los conceptos elaborados por la Sexología, de mayor repercusión científica, social y política ha sido el de género. En los estudios de John Money y de R. Stoller en los años 50 y 60, se aborda por primera vez la relación entre sexo y género, a partir de sus trabajos con hermafroditas y transexuales. La definición del género como categoría, surge de la necesidad de diferenciar el sexo en el orden biológico, que incluye lo genético, hormonal, cromosómico y fisiológico y el género como construcción sociocultural e histórica de lo femenino y lo masculino.
El desarrollo de esta categoría ha permitido comprender y analizar las asignaciones o rotulaciones que en la historia de las diferentes culturas se han instituído para la mujer y para el hombre, a partir de una diferencia sexual biológica (genitales externos), pero que han sido utilizadas en ventaja del género masculino.
El género se define como..."la red de creencias, rasgos, actitudes, sentimientos, valores, conductas y actividades que diferencian a las mujeres y los hombres, como producto de un proceso histórico de construcción social"8
Los estudios de género demuestran la inconsistencia de los enfoques biologicistas para legitimar la superioridad masculina y han contribuido a desenmascarar las alianzas entre las ciencias y el poder. Las conquistas de los movimientos feministas y sus aportes científicos, también han sido de especial importancia para desarticular estos esquemas y propiciar la elaboración de nuevas estrategias que ayuden a rediseñar el lugar de la mujer y del hombre en la sociedad.
Hacia una nueva comprensión de la Sexualidad.
Los avances de la antropología social, la sociología, la psicología y las investigaciones sexuales contemporáneas apuntan hacia un consenso cada vez más amplio de que en la sexualidad la variedad es la norma y no la uniformidad. (Weeks, 1998).
La teoría del inconsciente dinámico iniciada por Freud, la historia de la Sexualidad de Focault, y el surgimiento de movimientos sociales relacionados con el sexo, como el feminismo moderno y el lésbico - gay, entre otros, aportan elementos importantes para una nueva comprensión de la sexualidad en su complejidad, determinación histórica y diversidad.
En consonancia con lo anterior Weeks, considera que la sexualidad "es una construcción histórica, que reúne una multitud de distintas posibilidades biológicas y mentales- identidad genérica, diferencias corporales, capacidades reproductivas, necesidades, deseos y fantasías- que no necesariamente deben estar vinculadas, y que en otras culturas no lo han estado. Todos los elementos constitutivos de la sexualidad tienen su origen en el cuerpo o en la mente, y no pretendo negar los límites planteados por la biología o los procesos mentales. Pero las capacidades del cuerpo y la psique adquieren significado sólo en las relaciones sociales".9
El Dr. Milton Diamond, destacado investigador norteamericano que ha profundizado en el efecto combinado de la genética y el entorno sobre el comportamiento sexual y el desarrollo, plantea que (...)"la biología actúa para fijar límites potenciales y referencias de respuestas en cada individuo. Estos establecen los parámetros dentro de los cuales la cultura y el entorno pueden ejercer su influencia".10
La contemporaneidad ha sido una época de radicales cuestionamientos a las tradiciones sexuales, sin que se hayan elaborado nuevos referentes de cómo se piensa, se siente y se vive la sexualidad hoy. Esto, unido al modelo de sujeto ideológico que se intenta globalizar, portador de frivolidad, consumismo desbordado, sin compromisos y que tiende a romper con la temporalidad pone, a la sexualidad, en un vacío moral lleno de incertidumbre y confusión. Estas contradicciones, no siempre visualizadas, no pueden encontrar soluciones ni en los viejos esquemas explicativos, ni en nuevos absolutismos; es necesario buscar estilos de vida que admitan y den participación a opiniones, sentimientos y comportamientos diversos, alternativos.
Para estudiar la sexualidad hoy, existe un amplio espectro de disciplinas, perspectivas epistemológicas, enfoques teóricos y metodológicos, la filosofía, la historia, la sociología, los estudios étnicos, y queer, las aproximaciones feministas, los estudios culturales y literarios, aportan y utilizan muy variados tipos de conocimientos y significados, proponen diferentes temas para la investigación sobre la sexualidad, demostrando además, la posibilidad de aplicación de múltiples aproximaciones, métodos y técnicas.
Diversidad Sexual.
Los estudios sobre diversidad sexual tienen antecedentes en los cuestionamientos que hacen a la Sexología los propios sujetos cuyas identidades sexuales ayudó a definir. Las aproximaciones al tema son muy variadas, por ejemplo, hay grupos de homosexuales que se consideran a sí mismos "minorías sexuales" , término que también ha sido adoptado por los travestíes, transexuales, sadomasoquistas, bisexuales, prostitutas, entre otros. Esta denominación tiene una fuerte relación con la idea de defensa de derechos que las democracias liberales promueven y que nunca satisfacen.
Estos estudios como formas de reivindicar el uso peyorativo de las categorías mencionadas, han ido dando paso a otros más abarcadores sobre la diversidad sexual, que tienen el propósito de ampliar el espacio de reflexión , debate y reconocimiento acerca de las más variadas manifestaciones de la sexualidad.
Aproximarse a la diversidad sexual, está en consonancia con las nuevas concepciones de la sexualidad que la reconocen como una construcción social y psicobiológica, mucho más allá de la genitalidad y de otras posiciones reduccionistas. En este sentido la investigadora mexicana Gloria Careaga propone considerar que la diversidad sexual abarque tres dimensiones para su análisis y definición: "la orientación sexual, de acuerdo a la dirección erótico-afectiva del objeto amoroso; la identidad sexual, de acuerdo a la definición sexual que adopta la persona; y la expresión sexual, de acuerdo a las preferencias y comportamientos sexuales que adopta la persona"11
En los estudios sobre diversidad sexual, un controvertido término es el de transexual que se inserta por primera vez en los trabajos de Hirschfeld en 1923 con un significado amplio, en el cual no distingue al homosexual afeminado, al travestí y al transexual propiamente dicho. Este último término definido por Harry Benjamin (1954, 64,66), se refiere a aquellas personas que desean vivir de forma permanente como miembros del otro sexo, por lo cual se sienten atrapados en un cuerpo sexuado con el que no se identifican psicológicamente y desean someterse a la cirugía de reasignación sexual.
Este concepto se va precisando progresivamente. Por ejemplo, en 1973 (Fisk, NM) aparece el término síndrome de disforia de género "...utilizado para designar a la insatisfacción resultante del conflicto entre la identidad de género y el sexo asignado"12. Posteriormente se abandona el término transexual que es sustituido por el de Trastorno de la identidad de género y/o sexual, y de esta manera el transexual pasa a ser sólo una de las diferentes formas de expresión de esta enfermedad.
En la cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (1994), se presenta el trastorno de la identidad de sexual caracterizado por varios criterios: primero, "deben haber pruebas de que el individuo se identifica, de un modo intenso y persistente, con el otro sexo, lo cual constituye el deseo de ser o la insistencia en que uno es del otro sexo. Esta identificación con el otro sexo no es únicamente el deseo de obtener las supuestas ventajas relacionadas con las costumbres culturales. Deben existir también pruebas de malestar persistentes por el sexo asignado o un sentido de inadecuación en el papel de su sexo. El diagnostico no debe establecerse si el individuo padece una enfermedad física intersexual (p.ej., Síndrome de insensibilidad a los andrógenos o hiperplasia suprarenal congenita.). Para efectuar el diagnostico deben existir pruebas de malestar clínicamente significativo o deterioro social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo"13.
Dada la complejidad de este fenómeno, en los últimos tiempos aparece un nuevo concepto ,el de transgénero, que incluye los diferentes Trastornos de la Identidad de Género y además abarca otros comportamientos sexuales asociados a la identidad de género, que tienen un diagnóstico impreciso. (Lozano Suárez, M, Padín Calo, J.J, 2003) Existen numerosas investigaciones, principalmente en los países desarrollados, dedicadas al estudio de las personas transgenéricas. En Cuba, todavía no se han realizado.
Como se puede apreciar, el interés científico sobre la sexualidad ya no centra tanto su atención en la búsqueda de las causas de la conducta sexual humana, sino también en sus diferentes expresiones, contenidas en el término de diversidad sexual.
Gloria Careaga nos ayuda a pensar sobre lo siguiente:"... No podemos además, desde una óptica disciplinaria, dejar de lado la aportación de la ética a la reflexión sobre las manifestaciones diversas, que ha permitido llevar la discusión sobre la sexualidad humana más allá de lo moral, para poderla enmarcar en los derechos de las personas, desde el derecho y la libertad"14
Este panorama sitúa nuevos retos para la Educación Sexual, de manera que no sea portadora de los viejos esquemas que han impedido comprender la sexualidad en toda sus dimensiones y posibilidades. Cabría preguntarse: ¿Para quiénes está dirigida la Educación Sexual? ¿Sólo para heterosexuales? ¿Sólo para niños, niñas, adolescentes y jóvenes?. La Pandemia del VIH-SIDA nos alerta sobre las consecuencias de no reconocer la existencia de diferentes expresiones de la sexualidad y de la necesidad de propiciar espacios educativos más efectivos para los hombres que tienen sexo con hombres y para diferentes grupos de adultos, en los cuales puedan reelaborar sus ideas, vivencias y comportamientos en torno a la sexualidad.
Conclusiones:
Indudablemente la sexualidad es mucho más compleja y diversa de lo que los seres humanos somos capaces de imaginar. La progresiva aproximación a su estudio científico nos sitúa ante un interesante laberinto cuyas claves sólo podemos encontrar en su abordaje multidisciplinario, desde una ética humanista crítica.15
Analizar la relación entre sexos, sexualidades y diversidad sexual nos obliga a reconocer las insuficiencias de los referentes culturales que hasta el momento hemos construido y comenzar a sustituirlos por una visión más cercana a las realidades humanas, basada en la necesidad de crear y respetar nuevas normas que reconozcan la existencia de la diversidad sexual, con sus correspondientes derechos y deberes, límites y posibilidades por medio de los cuales se organiza socialmente la vida erótica. Una visión que contribuya a eliminar la dominación y subordinación sexual, como garantía de nuevas relaciones sociales y sexuales, de nuevas oportunidades de placer y elección.
Como apunta Jeffrey Weeks: "La sexualidad tiene tanto que ver con las palabras, las imágenes, los rituales y las fantasías como con el cuerpo. Nuestra manera de pensar en el sexo modela nuestra manera de vivirlo. Le otorgamos una importancia primordial en nuestra vida individual y social debido a una historia que ha asignado un significado central a lo sexual. No siempre ha sido así. Y no será necesariamente siempre así."16
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NOTAS:
1 Stephen W. Hawking, heredero de la cátedra de Newton en la Universidad de Cambridge es considerado el mayor genio del siglo XX después de Enstein. En su libro"Historia del Tiempo. Del big bang a los agujeros negros" Editorial Critica, del Grupo editorial Grijalbo, Barcelona,1989, divulga por primera vez sus conocimientos sobre la naturaleza del tiempo y del universo.
2 WEEKS,Jeffrey, Sexualidad, Ed. Paidos, México, 1998, p. 17.
3 Idem p. 19.
4 WEEKS, Jeffrey. "El malestar de la sexualidad. Significados, mitos y sexualidades modernas" TALASA Ediciones S.L.Madrid,1993,p.24
5 WEEKS, Jeffrey. "El malestar de la sexualidad. Significados, mitos y sexualidades modernas" TALASA Ediciones S.L.Madrid,1993,p.155.
6 Weeks, Jeffrey. "Los malestares de la sexualidad. Significados, mitos y sexualidades modernas". Edita Paidós, Barcelona, 1993. P. 156.
7 WEEKS, Jeffrey. "Sexualidad", Ed. Paidós, México, 1998. p.19
8 Benería y Roldán (1987), citados por Bustos Romero, Olga L."La formación del género: El impacto de la socialización a través de la educación", en Antología de la sexualidad humana. Migel Angel Porrúa. Grupo Editorial.México, D. F, 1994, p. 273.
9 Weeks, Jeffrey. "Sexualidad", Edita .Paidós, México,1998, p.20
10 Diamond, Milton, "Desarrollo Sexual Humano: Fundamentos biológicos para el Desarrollo Social". En "La sexualidad humana en cuatro perspectivas". Beach F.A. Edit. Baltimore, John Hopkins Press, 1976.
11 Carreaga, Gloria. "Aproximaciones para el estudio de la diversidad sexual". Revista "Sexología y Sociedad".Año9 No. 22, 2003, p. En proceso de edición.
13 DSM-IV. Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, Massson S.A., 1995 (versión electrónica) p. 545.
14 Careaga, G. "La Sexualidad, un reclamo de derechos humanos". Conferencia Magistral. En Memorias del XVI Congreso de Sexologia. La Habana, 2003.
15 El enfoque humanista crítico ha sido planteado por Alicia González y Beatriz Castellanos en "Sexualidad y géneros. Alternativas para su educación ante los retos del siglo XXI". Editorial Científico Técnica, La Habana, 2003.
16 WEEKS, Jeffrey. "El malestar de la sexualidad. Significados, mitos y sexualidades modernas" TALASA Ediciones S.L.Madrid,1993,p. 20.
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